miércoles, 30 de noviembre de 2016

Transgénicos, la ciencia adulterada

Hay un señor muy elegante, muy educado, políticamente impecable, con pinta de Senador y que vendría a parecer el hombre ideal con el que todas las madres sueñan para sus hijas y sin embargo, como bien dice el refrán, las apariencias engañan, dado que es uno de los principales dirigentes de una de las empresas que, escudándose tras el dinero como fuente de justificación de los atropellos cometidos, pretenden hacernos creer que son los enviados de Dios para acabar con el sufrimiento humano.

Hay una mujer a la que se le atribuye la cualidad de investigadora y que pone de manifiesto lo fácil que es que cualquier mediocre tenga éxito en este mundo: tan solo hay que repetir los libretos de las multinacionales que hacen buenos negocios con tu salud como materia prima.

Y después están los genios de Myriam Gorban y Eduardo Cerdá, por los cuales vale la pena que veas este documento de 50 minutos.


Realmente nuestro modelo productivo es un tiro en la cabeza a nuestra integridad ambiental y sanitaria, existen alternativas realmente superadoras y que podrían ayudar a regenerar los desastres que tanta codicia han generado. ¡Creemos conciencia compartiendo mensajes como este!

Pablo de la Iglesia