domingo, 21 de diciembre de 2014

¿Es posible un capitalismo verdaderamente sustentable?

Con frecuencia me pregunto: ¿es posible un capitalismo verdaderamente sustentable?

Creo que si. Debería ser, para empezar, un sistema económico que apele a la verdad para reclamar derechos de propiedad y no, como en la actualidad, una compra y venta de voluntades para adaptar en función de los intereses cuya génesis están en la codicia las pseudo verdades que se comunican para manipular.

También deberíamos preguntarnos para que queremos el capitalismo. Pues si se trata de un sistema, elegido dentro de otros posibles, para darnos un marco de convivencia y unas reglas de juego que en definitiva sean un medio para que todas las personas vivan mejor, enhorabuena. Si las personas se transforman en un instrumento del capitalismo, enhoramala.

Pero al final, no parece ser un problema del capitalismo. Más bien de nuestra concepción materialista de la vida. Porque, en definitiva, capitalismo o comunismo, y cualquiera de sus grises, están gerenciados por personas. Y si estas personas creen que todo tiene un valor que se compra con algo que intrínsecamente es una ficción, desde el individuo o desde el Estado, seguiremos destruyendo y envenenando todo.

Y tal vez no sea una cuestión de ideas, sino de permitir que se exprese el humanismo y la espiritualidad potencial en todos nosotros, de tal forma que se habilite la capacidad de reconocer la cualidad invaluable de la vida y que, en última instancia, nuestra misión importante en la tierra es evitar su profanación.

¿Utopía? Yo diría que no. Sobre todo cuando hay gente que ya lo está viviendo de manera práctica.

Les presento a Joan Antoni Melé, un banquero. Pero un banquero especial. Tiene 57 años y durante 30 años trabajó para una importante caja de ahorros; cuando ya pensaba en la prejubilación le propusieron participar en la dirección de Triodos Bank en España, que se define como un nuevo concepto de banca: la banca ética.


Pablo de la Iglesia