viernes, 6 de junio de 2014

¿Respirar cura el cáncer?

Reiteradas veces he escuchado esta pregunta contemplando ironía en su más amplificada versión. Entonces reflexioné sobre el tema; conociendo dicha enfermedad por trabajar con el mejor oncólogo y por haberla estudiado.

No se puede asegurar que con sólo llevar a cabo la mejor técnica de respiración curemos o sanemos un cáncer, por supuesto, pero tampoco se puede refutar.

Respirar, ¿Sólo con respirar?; ¿respirar no es acaso un reflejo innato que nos mantiene con vida? Vivimos en el vientre de nuestras madres sumergidos en líquidos, y de repente, acá estamos, rodeados de aire de un momento a otro. Y Si bien el cordón umbilical nos transporta oxígeno (por eso no hay que cortarlo en los primeros momentos de nuestra vida), el reflejo de respirar está en todos nosotros.

Respirar ¿es o no importante? Volvamos a la primera pregunta ¿Se puede curar o sanar el cáncer sólo con respirar?

Respirar es la primera etapa para por ejemplo, oxigenar la sangre, acción muy importante a la hora de llevar a cabo una terapia para revertir un cáncer. También inhalar y exhalar correctamente nos permite tranquilizar nuestros pensamientos, nuestra mente (otra importante tarea a la hora de sanar un cáncer). Respirar adecuadamente nos capacita para hacer mejor un deporte o movimientos terapéuticos como yoga, chi-kung, etc. Incluso nos puede enviar más oxígeno al cerebro, acto fundamental para aquellos que trabajan sentados frente a la tecnología gran parte de sus vidas o estudian y estudian y estudian. Respirar por lo tanto nos puede originar un mejor estado físico, mejor estado mental y mejor estado a nuestras células.

Respirar es una de las tantas maneras que tenemos de alimentarnos y no nos queda otra que hacerlo si queremos seguir con vida. Respirar tenemos que respirar y comer tenemos que comer. Quizá si seguimos corriendo en prisas diarias que casi nos obligan a obedecer sistemáticamente, no prestemos atención al alimento como a otras cosas que, cada uno sabrá su porqué, creemos son más importantes que respirar. Pero si podemos enfocar nuestra atención a éstos dos actos tan fundamentales, ¿Sólo? con eso podemos cambiar nuestro modo de vivir, nuestra condición inmunológica y nuestras acciones cotidianas. Trascender estados de depresión y quizá, sanar un cáncer.

El Arte de Aprender a Vivir se construye día a día y nos demuestra que todo lo que buscamos por fuera y rápido, no llega a buen puerto.

Pablo Armenti