lunes, 2 de junio de 2014

Conexión Mundial


Mis maestros espirituales siempre me dijeron que la vida se divide en ciclos de 7 años. Y realmente así se ha cumplido en mi vida.

Otros maestros de la calle me dijeron alguna vez que en realidad la vida de los hombres se divide en sólo 4 años, entre todo lo que te pasa entre un Mundial y otro.

Siempre me pareció un poco exagerada aquella expresión, pero sin embargo hoy a pocos días de comenzar un nuevo Mundial, esas palabras se me hicieron carne, o espíritu tal vez.

Éste es el primer mundial sin mi viejo. Y va a ser raro no compartir esas charlas en reuniones familiares, disfrutar de algunos partidos juntos, armar ese prode familiar e ir siguiendo día a día las posiciones familiares para ver quién se lleva el pozo. Va a ser raro no hablar del enganche de Holanda, de quién es ese rapidito que juega para Japón o de qué fenómeno que es el negro que ataja para Nigeria.

Algunos de mis amigos “espirituales” todavía no pueden comprender que una persona espiritual y profunda como yo, como ellos dicen, se pueda interesar por el futbol.

Es que el futbol, no es sólo futbol. El futbol no es veintidos hombres corriendo tras una pelota, el futbol no es sólo el millonario negocio que hay detrás de él. El futbol es mucho más que eso.

El futbol en mi caso fue la conexión con mi padre. Fue abrazarme con él al gritar un gol desde que era chico. Mi viejo no era demasiado cariñoso en la vida cotidiana, pero mierda, cómo nos abrazábamos cuando Racing o Argentina hacía un gol! Era una explosión de conexión, era ese abrazo de alegría que nos unía de acá hasta la eternidad!

Y lo que se vive en el futbol es una conexión, no sólo en la alegría sino también en la tristeza. Nunca voy a olvidar en 1983, cuando a mis 9 años Racing se fue a la B. Estábamos con mi viejo en la cancha. Y aunque no lo veía nunca llorar, ese día lloró!...y lloramos juntos!

Y luego ya de grandes en el 2001, volvimos a llorar juntos pero esta vez de alegría, cuando Racing salió campeón luego de 35 años.

Puede parecer raro e incomprensible porqué uno ha llorado o llorará por el futbol, pero es que lo que uno siente o vive no es una pelota, es una conexión con el otro.

He aprendido mucho de mi viejo como persona y ser humano, pero quizás el futbol le dejaba expresar aquello que a lo mejor en su vida le costaba demostrar, por lo menos hasta los últimos años de su vida.

Por eso el futbol no es sólo futbol. Es mucho más. Sépanlo.

Hoy cuando veo un partido lo hago siempre con mi hijo de 9 años. Si él no está, ya no es lo mismo. Si él no está, ya no tiene tanto sentido el partido. Si lo más lindo de gritar un gol es abrazarme con él y llenarnos de alegría!

Estamos a días de empezar este Mundial, y me va a parecer raro ya no compartirlo con mi viejo.

Pero como la vida es un ciclo y todo gira y gira, comenzaré a compartirlo con mi hijo. Y el tiempo irá pasando y pasando, y los mundiales nos irán conectando. Y ese abrazo, ese llanto, esa conexión padre-hijo de ver un partido de futbol se hará cada vez más fuerte.

Hasta que de acá a algunos años estará de nuevo por comenzar otro mundial y será entonces que mi hijo se dará cuenta que será el primer mundial sin su padre.

La vida es una rueda, o una pelota, todo comienza y todo termina.

Pero eso sí, los abrazos, la alegría y la conexión de un padre con su hijo en un gol quedarán por siempre!

Diego Verruno

Diego Verruno nació en 1974, escritor, autor de "Armonia33, el más allá que transforma el más acá", Diplomado en Medicina Integrativa y Terapias Complementarias en la UB, Maestro de Reiki, Terapeuta de Sonido y Facilitador de Grupos de Meditación.

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