lunes, 28 de octubre de 2013

ESCUCHAR: La llave desconocida de la comunicación


(Quien me dio una llave en el escuchar fue Rafael Echeverría en el capítulo de su libro Ontología del Lenguaje. Para mi hubo un antes y un después. En él me baso para este
“Escuchar”. Le recomiendo que lea su libro.)

Hay un tema que se repite constantemente en muchos lugares y que es más frecuente de lo que nos imaginamos: no sentirse escuchado o estar cerca de personas de las cuales decimos “no sabe escuchar”.

Esta es una de las principales causas de conflictos, y quizás uno de los motivos de angustia más grande. Las consecuencias pueden ser nefastas: matrimonios destruidos o insatisfechos, hijos que no sienten en sus padres un referente para conversar determinados temas, equipos de trabajo que no pueden coordinar tareas, gente que no se siente escuchada por sus gobernantes e innumerables situaciones que le deben resultar más que conocidas. Quizás usted es una de esas personas que no sabe escuchar....

El tema de cómo escuchamos está tomando cada vez mayor relevancia en las nuevas teorías de comunicación. Y se llegó a la conclusión de que tan importante es el escuchar, que sin él no existe la comunicación. Esto es: si hablamos y la persona a la cual nos dirigimos no escucha, no tiene sentido mi comunicación. Tan simple como eso. Tan complejo como eso.

¿Qué es escuchar?  Es Oír  (el aspecto biológico, nuestro oído recibe un estímulo) sumado a la interpretación de lo que oigo. Es decir, que interpretamos el sonido que recibimos, lo traducimos a códigos conocidos para nosotros -por ejemplo nuestro idioma de origen o un idioma que conozcamos-
 Pero no es tan sencillo. No es sólo el idioma lo que interpretamos. Nuestra historia, nuestra experiencia, la cultura, lo aprendido en nuestras familias, todo ello conforma como un mapa que armamos y a través del cual nos guiamos. Percibimos nuestro mundo a través de este mapa. ¿Quiere hacer una prueba?

Si yo le digo perro: ¿en qué piensa? Probablemente se le representa un perro, que puede ser o bien el que tiene ahora, uno que haya tenido o alguno que fue especial (Quizás se representó a su jefe). Seguro que es diferente al que me había imaginado.

Este puede ser un ejemplo simple. Si presta atención en su vida cotidiana, las interpretaciones juegan un papel fundamental en el momento de comunicarnos y escuchar. ¿Recuerda el juego del teléfono descompuesto?

Existe al decir de Echeverría, una “brecha crítica” en la comunicación entre el decir y el escuchar. Hacemos una selección de lo que escuchamos y muchas veces no chequeamos si es lo mismo que la otra persona nos está queriendo decir.

Así, nos enojamos cuando otra persona hace algo diferente de lo que le habíamos pedido. Enseguida, la tildamos de “torpe” o “inútil”. No es que lo sea. Sólo que lo que escuchó se amoldó a su “mapa” y éste es diferente al nuestro.

Hay tantas interpretaciones como personas... por lo cual es fundamental chequear si la otra persona acuerda en el significado que le estamos dando a las cosas.

Fíjese qué importante es la interpretación que es posible escuchar aún los silencios...

Ahora, cuando reclamamos que la otra persona no nos escucha, es nuestra responsabilidad chequear. Esto implica que no podemos “echarle la culpa” a la persona que no nos escucha. Hay una responsabilidad en esa comunicación: la nuestra

Cuando decimos que hablarle al otro, es “como hablarle a una pared”, también es conveniente prestar atención a cómo nos estamos comunicando. Hay que ver qué contexto, qué espacio le estamos dando a esa comunicación, y brindarle el marco adecuado: tiempo, lugar, que no haya interrupciones, comodidad, que no haya demasiado ruido alrededor, etc.

Cuando lo que se dijo no es escuchado en la manera que esperábamos, llenamos esa “brecha crítica”  con historias y opiniones personales acerca de cómo son las otras personas, produciendo problemas todavía más profundos en la comunicación.  Ya que empiezan a jugar además nuestros estados de ánimo.

En el escuchar juega un papel fundamental el respeto. Tiene que haber una apertura hacia quien está frente a nosotros comunicándose.

El otro es un ser que se nos presenta en ese momento de una manera única, diferente a todas, siempre nueva. Cada instante de encuentro es único y merece una apertura de parte de cada uno: escuchar para que se exprese, para “dejarlo ser” sin pretender cambiarlo.

Resulta fundamental para el escuchar, aceptar que los demás son diferentes, que en esa diferencia son “seres humanos legítimos” (al decir de Maturana), como nosotros. Esa es la llave de la convivencia, del respeto, y del amor.

Afectamos la escucha “cada vez que nos creemos superiores a otro en virtud de nuestra raza, sexo o religión (…);  cada vez que sostenemos tener un  acceso privilegiado a la Verdad (…); cada vez que presumimos que nuestra particular manera de ser es la mejor manera de ser”, cada vez que juzgamos al otro.

Allí  nuestro escuchar se deteriora y nos cerramos en nuestro mundo a escucharnos a nosotros mismos,  llorando “por lo solos que estamos”...

Laura Barrera
Escritora. Coach. Abogada. Mediadora

Del Libro: Comunicación , Una danza para mejorar nuestras relaciones. Prólogo Claudio María Domínguez. Año 2006. Ed. Brujas. Agotado.
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