martes, 5 de febrero de 2013

¿La peligrosa dieta de Steve Jobs?



En miles de artículos periodísticos, por estos días, se habla de la peligrosa dieta que siguió Steve Jobs primero y ahora Ashton Kutcher, quien, según dicen, terminó en un hospital por tratar de seguir una dieta exclusivamente de frutas como la que seguía el fundador de Apple.

Incluso, ingenuamente, muchos periodistas se preguntan si esta dieta pudo haber causado el cáncer de páncreas que llevó a la muerte al exitoso empresario. Realmente, sin hacer un calificativo acerca de si es el mejor enfoque o no, durante miles de años, millones de personas han vivido y viven exclusivamente de frutas; incluso un Mr. Olimpia ha sido frutariano.

El color de esta noticia es manipulador y oscurantista, y aunque cualquier cambio en la alimentación requiere que nos ocupemos seriamente de aprender sobre nuestro nuevo estilo de vida, la dieta frutariana o frugívora es perfectamente viable, saludable y recomendable, muy lejos de ser peligrosa si se hace bien y como pretenden hacer creer o creen los representantes de las escuelas reduccionistas de la industria de la enfermedad.

En primer lugar, Jobs tuvo una sobrevida y una calidad de vida muy por encima del promedio de las personas con el mismo diagnóstico y que siguen el tratamiento convencional; lo cual ya habla muy bien de cualquier cosa que haya hecho. Esto no quiere decir que sea la mejor opción (aunque seguramente una de las mejores), pero sin duda infinitamente mejor que cualquier impotente tratamiento que impone la oncología tradicional.

Me pregunto también si Kutcher consumía las frutas crudas, su cáscara y las semillas para aprovechar todos los nutrientes de estos alimentos, porque puestos en tren de manipular, tal vez el actor comía esas ensaladas de fruta azucaradas, enlatadas, archicocidas, pasteurizadas, sin rastro de enzimas y con sus nutrientes degradados y se asimila eso a una dieta frutariana cuando en realidad es cualquier cosa menos una dieta equilibrada.

Ojo, hay que estar atentos... Hay muchas formas de vivir saludablemente y a consciencia cada uno puede hacerlo como más le agrade, incluyendo comer solo fruta. Creer que el mundo de las posibilidades de la salud y el tratamiento de la enfermedad se acaba en la pequeñísima visión de la medicina alopática es el equivalente a comportarse como esos fanáticos que creen que la espiritualidad empieza y acaba con su religión, o esos militantes políticos aferrados a una ideología en la que creen como si fuera una verdad absoluta; la vida es mucho más colorida e interesante de los que nuestras pequeñas mentes pueden abarcar y entre tantos caminos disponibles, podemos elegir el que más nos agrade siempre y cuando, más tratándose de nuestra salud, nos tomemos cada paso con seriedad.

¡Universos de Bendiciones!


Pablo de la Iglesia


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