lunes, 16 de enero de 2012

¿Por qué falla la inmunidad natural?

A pesar de nuestra convivencia crónica con los virus, las bacterias, los hongos y una gran cantidad de sustancias nocivas para nuestra salud como los tóxicos químicos, las drogas farmacéuticas, los aditivos alimentarios, la polución ambiental, entre otros, la mayor parte del tiempo estos agentes potencialmente peligrosos no nos provocan enfermedad alguna; esto se debe a que el sistema inmunitario es un eficiente guardián de nuestro organismo aún cuando las condiciones de vida actuales distan de ser las idóneas para su óptimo funcionamiento.

Cuando el sistema inmunitario falla y permite el alojamiento y reproducción de microorganismos en nuestro cuerpo, se genera la enfermedad; por suerte esto sucede muy pocas veces, menos del 1%, lo cual es una demostración suficiente para admirar la eficiencia del organismo, con más razón cuando la mayoría de las personas no tienen un programa alimentario ni un estilo de vida que estimule las defensas; con frecuencia me pregunto que pasaría con la especie humana si no estuviéramos sometidos a la influencia de tantos tóxicos en el medio ambiente y en la alimentación, no cargáramos con una pesada mochila de estrés como subproducto de nuestro insalubre estilo de vida o tuviéramos un generalizado conocimiento acerca de cómo pueden ayudarnos los remedios caseros y los complementos nutricionales basados en hierbas, vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas, etc.

Con respecto a este último punto suelo meditar acerca de la admiración que sentimos cuando profundizamos en el conocimiento de una sustancia natural y vemos todas sus posibilidades. La mayoría de las personas cuando, por ejemplo, empiezo a enumerarles las propiedades del ajo, se entusiasman tanto que incorporan su consumo durante una temporada, mientras siguen con su estilo de vida normal; este simple cambio suele dar excelentes resultados. Ahora bien, ¿qué pasaría si el ajo, la cebolla, el limón, el astrágalo, la equinácea, la plata coloidal o la vitamina C, por citar unos ejemplos, en lugar de ser usados esporádicamente pasaran a formar parte de un estilo de vida racional y consistente en un mejoramiento gradual de nuestra salud?

La respuesta queda abierta pero no tengo dudas que estaríamos al menos muy cerca de la utopía de un mundo sin enfermedades; tal vez no deseemos asumir el desafío, tal vez nos resulte doloroso enfrentarnos a nuestra condición, pero la realidad es que sabemos que es lo que nos hace daño y que nos facilita un estilo de vida saludable en lo personal y en lo social; que algún día podamos llevarlo a la práctica individual y colectivamente es algo que tal vez dependa más de dejar de vernos como individuos aislados y no tanto en seguir acumulando conocimientos que somos incapaces de llevar a la práctica por nuestra limitada visión egoísta.

Fuente: Estimula Tu Inmunidad Natural (Ediciones Obelisco) / Pablo de la Iglesia (*) 

¡Universos de Bendiciones para que la salud se manifieste plena en ti!

Pablo de la Iglesia


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